Los
productos utilizados con mayor frecuencia en el tratamiento
del agua son los siguientes:
Cloro
gas.
Hipoclorito
sódico (12% aprox. de cloro activo).
Hipoclorito
cálcico.
Derivados
clorados del ácido cianúrico.
El
cloro es un gas verdoso de olor sofocante e irritante. Normalmente,
se envasa en forma líquida en tanques metálicos a presión. Su reaación
con el agua prodcuce ácido hipocloroso y clorhídrico.
Cuando
se utiliza cloro gas (Cl2), el producto final de la acción
de éste sobre la materia orgánica o su descomposición por acción de
la luz solar es HCl (ácido clorhídrico). La adición continuada de éste
producirá necesariamente una disminución del pH, pudiendo alcanzarse
valores inferiores a 7.0, lo cual favorecerá la formación de tricloramina
(NCl3), las cuales producirán irritaciones en ojos, así como
olor y sabor desagradable ("olor a cloro").
Es
un líquido de color amarillo suave y tacto jabonoso. El hipoclorito
sódico reacciona con el agua generando ácido hipocloroso y sosa, de
acuerdo con la siguiente ecuación química:
El
hipoclorito sódico en disolución no es un producto estable y debe almacenarse
en una zona fresca y oscura, puesto que la luz ultravioleta y el calor
lo descomponen. Contiene NaOH (sosa cáustica) como estabilizante, por
lo que su continua adición producirá un incremento del pH del agua.
Su presentación
comercial habitual es en forma de granulado o tabletas de color blanco.
Su reacción con el agua produce ácido hipocloroso e hidróxido cálcico,
de acuerdo con la siguiente reacción química:
Los
derivados del ácido cianúrico más utilizados son el dicloroisocianurato
sódico y el ácido tricloroisocianúrico.
El ácido
tricloroisocianúrico contiene un 90% de cloro activo. Una vez
disuelto en agua, libera ácido hipocloroso que reacciona rápidamente
con la materia orgánica, quedando ácido cianúrico como subproducto.
El dicloroisocianurato
sódico contiene un 60% de cloro activo. Es un producto muy soluble
en agua (aprox. 240 g/l).
Una
vez disuelto en agua, libera ácido hipocloroso que reacciona rápidamente
con la materia orgánica, quedando ácido cianúrico como subproducto.
Cuando
se alcanzan niveles de ácido cianúrico del orden de 30-60 ppm, éste
actúa filtro para la luz solar, previniendo la descomposición del ácido
hipocloroso. Debe tenerse en cuenta que la presencia de niveles apreciables
de ácido cianúrico en el agua también retarda la actividad bactericida
del cloro. Esta es la razón por la que en los Reglamentos Técnicos
Sanitarios de Piscinas se recomienda que los niveles de ácido cianúrico
no superen las 75 ppm.
El ácido
cianúrico puede ser añadido al agua como agente estabilizante del
cloro hasta alcanzar los niveles recomendados de 30-60 ppm (3-6
Kg./m3). Puesto que el ácido cianúrico tiene una baja
solubilidad, debe añadirse directamente al vaso de la piscina,
preferiblemente durante la noche, dejando el sistema de filtración
en marcha hasta su total disolución.
La
cantidad de agente desinfectante depende en gran medida de la cantidad
de contaminantes aportados al agua por los bañistas y el entorno. Como
norma general, y para aguas sin presencia de estabilizante (ácido cianúrico),
se pueden mantener la piscina en condiciones higiénico-sanitarias adecuadas
manteniendo niveles de cloro de 0.5 ppm. Sin embargo, si existen niveles
apreciables de ácido cianúrico, los niveles de cloro libre necesarios
dependerán de su concentración.
25-60
ppm de ácido cianúrico requiere 1.0 ppm de cloro libre
60-100
ppm de ácido cianúrico requiere 1.5 ppm de cloro libre.