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El cloro como tal, o en cualquiera de sus formas comercialmente disponibles, continúa siendo el principal producto químico utilizado en el tratamiento del agua en general. La cantidad de cloro necesaria para mantener un nivel de cloro libre en el agua depende de la demanda de cloro de la misma debida a los contaminantes aportados por lo bañistas, principalmente albuminoides y compuestos nitrogenados (orina, sudor, pelo y mucosas). Otros factores que incrementan la demanda de cloro son el polvo y los restos vegetales.


Sin embargo, la radiación ultravioleta de la luz solar es otro importante factor que disminuye los niveles de cloro libre en las piscinas descubiertas, sobre todo en las horas de fuerte insolación. El poder bactericida del cloro libre es más alto cuanto menor es el pH. El aumento de la temperatura también incrementa su reactividad frente a la materia orgánica. Parte de los contaminantes aportados por los bañistas son destruidos por el cloro libre quedando compuestos nitrogenados como subproductos (cloraminas).

A la situación en la que todo el cloro residual es utilizado para formar cloraminas se denomina cloración residual. El cloro combinado en forma de cloraminas tiene cierto poder bactericida y es mucho más estable que el cloro libre frente a la acción de la luz solar. Sin embargo, la velocidad de esterilización es mucho menor (del orden de cincuenta veces) que la del cloro libre, produciendo además olores e irritación de ojos. Por otra parte, las cloraminas no poseen ningún poder alguicida.

Mediante la adición de compuestos estabilizados (tricloroisocianúrico, dicloroisocianúrico, etc.), o mediante un equipo de dosificación continua, es posible mantener niveles de cloro libre apreciable aun en presencia de cloraminas y, lo que es más importante, asegurar unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas en el agua.

Por cada gramo de amoníaco equivalente en el agua, se necesitan de 8 a 10 gramos de cloro libre para destruirlo. La destrucción de las cloraminas es un proceso lento que puede llevar de dos a tres horas hasta completarse. Sin embargo, mientras las cloraminas son destruidas, se forman nuevas debido a los contaminantes que son adicionados continuamente por los bañistas.

Por lo tanto, sólo durante los períodos en los que no se utiliza la piscina, es posible adicionar el cloro suficiente para destruir las cloraminas.La variación que experimenta el nivel de cloro libre en el agua conforme vamos adicionado cloro, se puede observar en la siguiente figura.

En la zona AZUL de la curva se corresponde a la oxidación de la materia orgánica por el cloro, a la vez que éste reacciona con compuestos nitrogenados para formar mono-cloraminas. El punto A de la curva corresponde al momento en el que todos los compuesto nitrogenados se encuentran en forma de mono-cloraminas. A partir de este punto (zona NARANJA), todo el cloro que se adiciona comienza a oxidar las mono-cloraminas a dicloraminas, y sucesivamente hasta tricloraminas, y finalmente, hasta nitrógeno (punto B, "breakpoint"). Una vez alcanzado este punto, todos los compuestos nitrogenados han sido destruidos y, por lo tanto, cualquier adición posterior de cloro produce un incremento en el nivel de cloro libre del agua.