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Resulta asombroso para un electroquímico que se supongan dudas respecto a la operatividad y buen funcionamiento de la electrólisis salina para el tratamiento y desinfección del agua de piscina. Recordamos que los productos típicos de tratamiento de piscinas (cloro líquido y polvo) son obtenidos a través de una electrólisis salina industrial. La electrólisis salina en piscinas no es más que una microplanta de la anterior.

El punto sin duda más importante es conocer la demanda de cloro diaria máxima de una instalación. Es completamente incorrecto dimensionar los sistemas de electrolisis salina en base, exclusivamente, a los m3 del vaso que éste contiene


La electrólisis salina realizará la desinfección y oxidación de patógenos y materia orgánica/inorgánica respectivamente presentes. La demanda de cloro vendrá en función del volumen, pero mucho más importante serán las condiciones climáticas locales y la afluencia de bañistas, así como el tipo de bañistas y sus hábitos (bebes, uso de cremas, orinas …). A la hora de instalar un sistema de electrólisis salina deberemos apuntar la máxima demanda de cloro diaria en el año. Un equipo correctamente dimensionado será capaz de rendir al menos un 10% más de la demanda nominal máxima diaria.

En la mayoría de instalaciones se conoce perfectamente el consumo de hipoclorito o di-tricloroisocianúrico. En instalaciones de nueva creación, la base de datos de otras instalaciones supone una ayuda muy importante para el dimensionamiento. En el caso que se requiera una mayor demanda de la estimada, la combinación a posteriori de diversos módulos, siempre permitirá el ajuste óptimo. En las grandes instalaciones que deseen la instalación de una electrólisis salina, es aconsejable el seguimiento previo durante al menos 15 días antes de la instalación, y esto es general para cualquier nueva técnica a introducir. Ya que en ocasiones, deficiencias propias de la instalación como mala filtración, corrosión de metales presentes, mala renovación del vaso, presencia exagerada de algas, hace imputar equivocadamente problemas que ya existían antes de la electrólisis salina.

Existe un error, por desgracia bastante generalizado, en dimensionar el equipo de electrólisis salina en función de únicamente de la capacidad (m3) de la piscina, sin atender a otros factores, a nuestro entender más importantes, como son el número de bañistas y los factores medioambientales. Por este motivo la siguiente guía de selección debe ser entendida como válida para condiciones "normales" de uso.


En el caso de piscinas que ya se encuentren en funcionamiento, la mejor opción para determinar qué equipo de electrólisis necesitamos instalar, es determinar el consumo de cloro químico de la piscina, bien sea expresado como hipoclorito sódico ("cloro líquido") o tricloroisocianúrico (pastillas o granulado).

En el caso de piscinas tratadas con hipoclorito, la producción en g. Cloro/hora necesaria, vendría dada por la siguiente ecuación:

Para el caso, de tricloroisocianúrico:


Ejemplo: Piscina con consumo punta de 25 Kg. de hipoclorito al 12% diarios, y 24 horas de funcionamiento de la depuradora.

Equipo a seleccionar: modelo D-150 (150 g. cloro/hora)



En las piscinas de nueva construcción, en las que lógicamente, no existe un conocimiento previo de la demanda de cloro del agua, se puede aplicar el siguiente cálculo:

Demanda cloro = 1 g./m3 + 10 g./bañista

Ejemplo: Piscina 600 m3 con 800 bañistas/máximo, 24 horas de depuración

Demanda cloro = 600 + (800 x 10)=8,600 g./día

Equipo a seleccionar: modelo D-450 (450 g. cloro/hora)


Las instalaciones domésticas de consumos entre 60-150 grs. de cloro equivalente al día deberían ser mantenidas sin mayores problemas por los conocidos equipos domésticos. Es, sin duda, el campo de las grandes instalaciones donde ha existido una serie de fracasos debido a que se han dimensionado instalaciones de un gran consumo de cloro (superior a 1 Kg./día) con equipos que tan sólo rendían 10 grs./hora. Un correcto dimensionamiento y el seguimiento exigido por ley de las medidas diarias de cloro libre y total, indicarán de manera sencilla y segura si el equipo es el correcto.

Se debe entender que la electrólisis salina se puede comparar a una dosificadora de cloro equivalente. Si un equipo de electrólisis salina es capaz de producir (o "dosificar") un máximo de 100 grs. de cloro equivalente a la hora, no podrá instalarse en piscinas con consumos cercanos o superiores a los 2.4 Kg./día si el sistema se hace trabajar 24 horas/día. Si el equipo solo puede trabajar un máximo de 12 horas/día, por ejemplo, la instalación no podrá demandar más de 1.2 Kg. cloro equivalente al día. Cualquier profesional de la electrólisis salina no debería tener ningún problema en dimensionar el equipo a las necesidades de la instalación.

La producción de cloro de un equipo viene en función de los amperios circulados y el área electródica (densidad de corriente), temperatura y concentración de cloruro sódico en el vaso. Se deberá tener en cuenta el tipo de electrodo y agitación (régimen turbulento). De parte del usuario o empresa compradora del equipo es exigible algunos datos al fabricante como producción nominal del equipo expresada en cloro equivalente a distintas concentraciones de sal (2, 4 y 6 grs./l.) y temperaturas del vaso (15, 20, 25, 30 y 35oC), así como la potencia consumida.