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El cloro en cualquiera de sus formas comerciales (gas, líquido o sólido es obtenido a partir de sal (cloruro sódico). La muy desarrollada a nivel mundial industria del cloro-sosa, obtiene dos productos de importancia capital en la industria a partir de sal común. Ésta es sometida a unas condiciones de electrólisis predeterminadas, obteniéndose dos corrientes de producto, cloro gas e hidróxido sódico (sosa).

Estas plantas de enorme capacidad de producción, suponen una capacidad mundial de 35 millones de toneladas de cloro al año (datos del 1986), siendo USA el mayor productor con 10.5 millones de toneladas, seguido por Europa con 9.5 millones y Japón con 3 millones de toneladas.


Existe una correlación entre consumo de cloro-sosa y riqueza de un país. Los mayores usos del cloro y sosa se encuentran en la fabricación de PVC, disolventes, fluorocarbonos, preparación de hipoclorito, tetracloruro de titanio, síntesis de productos orgánicos diversos, fabricación de textiles, refino de aceites, …

A partir del cloro y sosa obtenido por electrólisis industrial de sal, se puede comprimir cloro en botellas especialmente preparadas (en desuso por sus riesgos en transporte y manipulación). La combinación de cloro y sosa en disolución genera el hipoclorito o lejía (o cloro líquido). Por otro lado han aparecido fábricas especializadas en la síntesis de ácido isocianúrico que por combinación con cloro, obtiene ácido tricloro-isocianúrico (cloro en polvo).

La electrólisis salina no es más que la instalación de una "microscópica" fábrica cloro-sosa en su piscina a la que en el vaso se adiciona una cantidad de sal (materia prima) entre 3-6 grs./l., para la generación in situ de hipoclorito. Así cuando una gran planta industrial cloro-sosa puede rendir del orden de 100 Tm. de cloro/día, una instalación doméstica puede fabricar alrededor de 100 grs./día (factor de 109). Si bien el proceso industrial aplica unas condiciones de electrólisis que lo hacen muy eficiente y productivo, como son 90oC, más de 200 gr./l. de cloruro sódico y pH alrededor de 3 en el anolito; la electrolisis salina en piscinas viene lógicamente fijada, por condiciones naturales (temperatura 15-35oC, pH 7.2 - 8.0 y NaCl diluido 2-6 grs./l. cercano a la salinidad de la lágrima humana).

De esta manera se pasa de eficacias industriales del 98%, a eficacias alrededor del 70%. Lejos de ser una desventaja, no se produce una pérdida como tal, ya que en el ánodo se produce también la oxidación directa de materia orgánica para su mineralización, así como la generación de agentes oxidantes que realizan una sinergia en el tratamiento del agua de la piscina, es decir desinfección de virus y bacterias (patógenos en general), y oxidación de la materia orgánica presente (cremas solares, orina, sudor, secreciones, …). Se puede decir que la electrólisis salina es como la adición de hipoclorito sódico (lejía líquida), más un importante plus de depuración por oxidación anódica (60-70% hipoclorito + 40-30% oxidación anódica).