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La electrólisis de cloruro sódico (sal) para la fabricación de hipoclorito sódico "in situ" es uno de los procesos electroquímicos más antiguos de la industria química. La electrogeneración "in situ" de disoluciones de hipoclorito sódico comenzó a tomar fuerza con dos aplicaciones industriales, donde como materia prima se utilizaba el agua de mar (materia prima a coste cero).

Uno de ellas era el tratamiento de los circuitos de refrigeración de las plantas eléctricas cercanas al mar y otra los circuitos de refrigeración de grandes buques transoceánicos (especialmente los que surcan aguas tropicales). En ambos casos, los circuitos quedaban a medio plazo colapsados por el crecimiento de algas, moluscos y otros organismos marinos.


Usos posteriores que se han establecido han sido la electrólisis salina en grandes lavanderías y en el tratamiento de aguas residuales (eliminación de materia orgánica y toxicidad), destrucción de colorantes en la industria textil, tratamiento de torres de enfriamiento, centros hospitalarios, industrias alimentarias, piscifactorías, piscinas y fuentes. El uso de hipoclorito "in situ" generado por electrolisis salina a partir de agua de mar o disoluciones artificiales de sal evita los importantes problemas del hipoclorito comercial a 130 grs./litro.

El hipoclorito sódico se vende diluido y tiene un tiempo de vida medio de 100 días, se evita el problema del transporte así como el problema de almacenamiento y manipulación.

I.D. Electroquímica tiene una gran experiencia en la electrólisis salina de aguas residuales industriales (sector de química fina, farmacia y textil), donde efluentes con alta carga contaminante (alta demanda química de oxígeno), alta toxicidad (equitox/m3) y altos niveles de nitrógeno total son tratados convenientemente mediante electrólisis salina para obtener un efluente tratado que llega a reducir hasta niveles superiores al 90% la compleja materia orgánica presente, donde el nitrógeno total queda reducido en niveles superiores al 95%, se decolora completamente las disoluciones y donde se consigue la eliminación del carácter tóxico y se logra un efluente de mayor biodegradabilidad (proyecto desarrollado con la subvención de la Generalitat Catalana).

La electrólisis salina no sólo produce un agente desinfectante muy potente, sino que además se genera una serie de especies que trabajan conjuntamente (sinergia) para producir la oxidación de la materia orgánica, alcanzado la mineralización hasta CO2, nitrógeno, sulfato, etc.. La electrólisis salina no sólo asegura la destrucción de patógenos sino que logra la mineralización de sustancias orgánicas procedentes de la secreción humanas, orina, cremas solares, etc.