La
electrólisis de cloruro sódico (sal) para la
fabricación de hipoclorito sódico “in
situ” es uno de los procesos electroquímicos
más antiguos de la industria química. La electrogeneración
in situ de disoluciones de hipoclorito sódico comenzó a
tomar fuerza con dos aplicaciones industriales, donde como
materia prima se utilizaba el agua de mar (materia prima
a coste cero). Uno
de ellas era el tratamiento de los circuitos de refrigeración
de las plantas eléctricas cercanas al mar y otra los
circuitos de refrigeración de grandes buques transoceánicos
(especialmente los que surcan aguas tropicales). En ambos
casos, los circuitos quedaban a medio plazo colapsados
por el crecimiento de algas, moluscos y otros organismos
marinos.
El
mantenimiento de 1 a 10 ppm de hipoclorito en el circuito mediante la
electrólisis salina de agua de mar evita de forma efectiva el
crecimiento de estos organismos.
Usos posteriores
que se han establecido han sido la electrólisis salina en grandes
lavanderías y en el tratamiento de aguas residuales (eliminación
de materia orgánica y toxicidad), destrucción de colorantes
en la industria textil, tratamiento de torres de enfriamiento, centros
hospitalarios, industrias alimentarias, piscifactorías, piscinas
y fuentes.
Cuando
hacemos circular una corriente eléctrica contínua por
una disolución salina, sobre la superficie de los electrodos
de la célula de electrolisis se producen las siguientes reacciones
electroquímicas:
Una
vez generados el cloro (Cl2) y el hidróxido
sódico (Na+ OH-) sobre los electrodos,
estos se recombinan en el seno del agua para producir ácido
hipocloroso (HClO). Como también se puede observar se genera
otro producto como el oxígeno activo (O2) que
añade un poder desinfectante extra al proceso.
Una
vez generado el ácido hipocloroso, éste
destruye la materia orgánica y los patógenos convirtiéndose
de nuevo en sal. Como se puede observar, la electrolisis salina
supone un tratamiento en ciclo cerrado en el que no hay consumo
de sal, no siendo necesario añadir ningún producto
químico. Sólo se consume energía eléctrica.