En
los procesos electroquímicos de tratamiento de aguas residuales
se aplican dos tratamientos enérgicos en serie. El resultado
es un doble tratamiento que alcanza disminuciones de la DQO/DBO
y Toxicidad del orden del 95%. Podríamos destacar, entre
otros, los siguientes aspectos:
Existen
dos etapas, química más electroquímica,
que trabajan acopladas. - En
la primera etapa, a través de un oxidante "OXD",
se produce una disminución de la DQO que puede alcanzar
valores del orden del 60-80% de la DQO inicial.
- En
esta etapa (química), el oxidante pasa a su forma reducida
llegando a una concentración muy considerable en el efluente
(60-200 g/L).
El
proceso electroquímico regenera el oxidante, y se separa
del efluente mediante una proceso electroquímico. Junto
a este proceso se produce la desalinización (NaCl) del
efluente hasta valores tan bajos como se quieran en cloruro sódico
(generalmente Cl- inferior o igual al 0,2%, 2.000ppm).
Existe
una segunda disminución de la DQO mediante oxidación
electroquímica directa (DQOint/DQOfin = 0,4-0,2),
resultando una disminución global, que puede llegar a
valores superiores al 95%.Se realiza una disminución de
la toxicidad y de la DBO.
El
proceso electroquímico presenta un aumento intrínseco
del volumen del efluente tratado (DIL=VOLfinal/VOLinicial,
f:0.35-1, DQO (g O2/L), DIL= 0,7 + f DQO/27). La explicación
se encuentra en el hecho de que en la primera etapa se añade
un oxidante saturado en disolución acuosa (adición
indirecta de agua al efluente). En la etapa electroquímica,
la migración por transporte eléctrico de iones
solvatados hacia el cátodo, produce una concentración.
El balance global viene a ser un aumento del volumen que es más
notable a DQO altas (por ejemplo para 10.000ppm DIL es 1,1 y
para 50.000ppm DIL es 2,5 aproximadamente).
Los
pasos del tratamiento y en este orden son:
El
proceso electroquímico utiliza "dos tipos de herramientas
de oxidación o tratamiento" en serie, oxidación
química + oxidación electroquímica, que se
complementan. Cuándo la primera (química) ya no puede
oxidar más, la segunda acaba el tratamiento (electroquímicamente)
llegando a disminuciones finales cercanas al 95%. Existen productos
que pueden ser estables a una oxidación química o
electroquímica , pero ya es más difícil encontrar
sustancias que sean estables a los dos tipos de oxidación.
Por tanto, a priori, se podría decir que el proceso electroquímico
garantiza el éxito técnico y que se deberá en
cualquier caso esperar al éxito económico para su
implantación. Por otro lado, la capacidad de oxidación
es tan alta que puede ser aplicado a cualquier sector con cualquier
tipo de productos.
La
siguiente figura muestra un diagrama de flujo del proceso electroquímico.
Se puede apreciar como después de una primera etapa de acondicionamiento
(pH generalmente) el efluente es tratado en un reactor químico
convencional en unas condiciones determinadas de pH, tiempo de
residencia, temperatura, programa de adición, ... Después
del tratamiento químico el efluente entra en el compartimento
anódico de un reactor electroquímico con separación,
donde se regenera el oxidante y se separa del efluente, al mismo
tiempo que se realiza una segunda oxidación (oxidación
electroquímica directa sobre el ánodo). Este oxidante
es nuevamente utilizado en la primera etapa, cerrando así el
ciclo. En la separación y regeneración simultánea
del par redox intervienen tanto procesos de electrodo como de membrana.
Estos procesos permiten también la eliminación de
NaCl del efluente (formando un subproducto de interés industrial:
hipoclorito sódico o ClH + NaOH).

En
el proceso electroquímico, la primera etapa (química)
trabaja como fase de depuración en sí, la segunda
como fase de regeneración y afino de los parámetros
finales de contaminación. Se ha comprobado que el sistema
opera correctamente cuando las condiciones de la fase química
son elegidas "apropiadamente" de forma que en la fase
electroquímica prácticamente se produce la regeneración
del oxidante y separación de éste del efluente (encargándose
en todo caso de un afino final de la DQO). Si esto no fuera así se
podrían presentar problemas de incompatibilidad del efluente
con el proceso (electrodos y membranas). Sin embargo, podemos decir
que este punto no resulta crítico. De hecho, después
de estudiar más de 75 efluentes, se ha llevado a buen término
el tratamiento, encontrando siempre condiciones que hacen apto
el proceso. |