Para
comprobar en general la viabilidad técnica del proceso electroquímico
(a escala laboratorio-piloto) sobre diferentes efluentes se han
realizado varias series de ensayos con cada uno de ellos. Estas
series pretenden dar una información suficiente sobre el
comportamiento del proceso en función de la variación
de diferentes parámetros de proceso.
En
general, entre otros, los de mayor relevancia son:
-
Factor
oxidación en la etapa química: relación
Kg. de oxidante/Kg. efluente.
-
Programa
de adición del oxidante.
-
Temperatura
de reacción, pH y tipo de agitación.
-
Temperatura
de electrolisis.
-
Caudales
de electrolisis
-
Programa
de densidad de corriente.
-
Elección
de materiales electródicos y membranas.
El
análisis de esta información permitirá conocer
el coste eléctrico involucrado en el proceso, el coste de
explotación del efluente, área de la planta necesaria
para el tratamiento (área planta electroquímica:
m2 ) y la inversión de la planta.
En
general podríamos decir que la definición total (completa)
de un proceso electroquímico, de forma que pueda ser implantado
industrialmente, requiere de tres fases de investigación
bien definidas:
FASE
I.
Viabilidad técnica del proceso sobre el efluente, donde
se obtienen los primeros resultados sobre los parámetros
económicos y se comprueba la existencia o no, de problemas
en la conexión del tratamiento químico al electroquímico.
FASE
II. Optimización
del proceso en planta piloto, que obtiene los mejores parámetros
del proceso de forma que lo hace óptimo y se obtienen
los parámetros económicos (coste de explotación,
inversión, etc.) con un pequeño margen de error
(± 5%). Estas condiciones serán las que se utilizarán
en la planta industrial.
FASE
III.
Estudio del comportamiento general del proceso en planta piloto
a medio-largo plazo, prestando especial atención al seguimiento
de los materiales, fundamentalmente electrodos y membranas, y
que serán el principal fungible del proceso. Este estudio
puede darnos datos sobre la reposición y tiempo de vida
estimado de los materiales, que tendrán lógicamente
una incidencia sobre el coste del tratamiento. El paso de planta
piloto a industrial está asegurado y demostrado con el
tipo de reactor electroquímico utilizado (filtro-prensa).
Siguiendo
estas tres fases quedaría acabado el estudio electroquímico,
estaríamos preparados para su puesta en marcha industrial.
En
los estudios realizados se han obtenido disminuciones de la DQO,
DBO y toxicidad muy importantes, siendo en la mayoría de
los casos superiores al 90% (en ningún caso inferiores al
80%, generalmente alrededor del 90/95%) con independencia de la
naturaleza del efluente inicial. Este hecho se debe a que el proceso
electroquímico trabaja con un par REDOX con un poder de
oxidación muy alto, y a que está acoplada una oxidación
electródica con un potencial de oxidación también
alto (>1,2V vs. ENH), lo que explica las fuertes disminuciones
de los parámetros de contaminación inicial e independientemente
del tipo de efluente. Debemos hacer constar que los efluentes tratados
proceden de diversos sectores: colorantes, textil, resinas fenólicas,
industria farmacéutica, etc. Es también muy interesante
comprobar que no solo disminuye la DQO/DBO sino que la toxicidad
del efluente se lleva a niveles inferiores a los 50 equitox/m3.
Podemos
concluir que el proceso electroquímico, se muestra como
un potente procedimiento para la disminución de parámetros
globales (DQO/DBO/Toxicidad) de contaminación en efluentes
industriales, con independencia de su naturaleza y permitiendo
fuertes variaciones de ésta incluso dentro del mismo día.
PROCESO
BIO-ELECTROQUÍMICO
El
proceso BIO-ELECTROQUÍMICO es un tratamiento parcial electroquímico
(disminuciones de la DQO entre el 5 ó 50%) y está especialmente
indicado para aquellos efluentes (DQO:500-200.000 mg O2/L)
poco o nada biodegradables que después de un tratamiento
EKARÒ parcial se obtiene:
- Disminuciones
de color, olor y toxicidad.
-
Disminuciones
parciales de la DQO (5 ó 50%).
-
Situación
de biodegradabilidad, (incremento de la relación DBO/DQO).
Para
a continuación realizar un tratamiento biológico
(ver figura 5).

La
optimización del tratamiento de cada efluente comienza con
la fase electroquímica donde se estudia la existencia de
incompatibilidades en el proceso (formación de sólidos,
polímeros, ...) y test de aumento de la biodegradabilidad
del efluente tras el tratamiento electroquímico. Una vez
alcanzado este punto se realiza el estudio en planta piloto biológica.
Más concretamente la metódica de ensayo del proceso
comienza con la realización de distintas electrolisis con
diferentes cargas circuladas (Ah/l.) en unas condiciones de electrolisis
dadas (temperatura, pH, electrolito fondo, densidad de corriente,
materiales electródicos, ...). De esta forma se obtienen
un conjunto de efluentes parcialmente oxidados, donde todavía
se presenta una carga contaminante alta con relación a la
carga de DQO inicial. Cada efluente parcialmente tratado por electrolisis
es estudiado su comportamiento en un reactor biológico aeróbico
de fangos activados. Del estudio de las distintas curvas de evolución
de la DQO frente al tiempo, y de su comparación frente a
la curvas de tratamiento cero (muestra inicial), curva de control
(glucosa exclusivamente) y curva blanco (DQO nula), se deduce la
aplicabilidad e interés del procedimiento combinado que
se propone.

Planta
industrial de tratamiento electroquímico de aguas residuales
El
proceso BIO-ELECTROQUÍMICO es una técnica que tiene
como filosofía de actuación la de transformar (acondicionar)
un efluente que se puede calificar en poco o nada biodegradable
en uno que se pueda considerar francamente biodegradable. Además,
el objetivo y por tanto el éxito de la técnica, reside
en buscar las condiciones que hacen que el tratamiento electroquímico
tenga que ser aplicado en su mínima extensión (mínima
aplicación de Ah/l.), para dejar el mayor tanto por ciento
de eliminación de DQO posible al tratamiento biológico,
ya que éste resulta de menor coste de explotación
e inversión en el caso de condiciones de franca biodegradabilidad.
Un
efluente industrial que es considerado poco o nada biodegradable,
lo será por que o bien presenta una serie de compuestos
que son inhibidores/tóxicos para la degradación biológica
o bien los compuestos en disolución son de difícil
biodegradación (cinética lenta) o bien las dos condiciones
anteriores en mayor o menor grado (tóxico/inhibidor + cinética
oxidación aeróbica lenta). En cualquier caso, se
pretende que el tratamiento produzca la adaptación del efluente.
Se ha podido comprobar que mediante una tratamiento de oxidación
parcial electroquímico puede desaparecer el carácter
de toxicidad en el efluente, por eliminación total (selectiva)
de las trazas que provocan este problema o por la transformación
de la estructura causante de la toxicidad en el efluente (transformación/eliminación
de grupos funcionales) Por otro lado, compuestos no biodegradables
pueden pasar a biodegradables con oxidaciones parciales. Así por
ejemplo, los compuestos aromáticos, mediante un tratamiento
de electrolisis parcial, pueden romper el anillo con oxidación
de alguno de sus átomos de carbono, creando estructuras
que si bien representan todavía una alta DQO en el efluente
ahora son más o mucho más biodegradables.
Cuando
el tratamiento BIO-ELECTROQUÍMICO puede ser llevado a cabo,
el coste de éste es inferior a cualquiera de los tratamientos
llevados a término individualmente (tratamiento biológico
puro o electroquímico total). A priori no se puede decir
sobre un efluente determinado qué tratamiento puede ser
el más interesante. El proceso ELECTROQUÍMICO siempre
puede ser aplicado. El proceso BIO-ELECTROQUÍMICO no siempre
puede ser aplicado (depende de la naturaleza del efluente). Sin
embargo, el proceso BIO-ELECTROQUÍMICO presenta menores
inversiones de planta y costes de explotación del tratamiento
cuando se le compara con el ELECTROQUÍMICO, lo que lo hace
muy atractivo.
El
proceso BIO-ELECTROQUÍMICO (al igual que el ELECTROQUÍMICO
) puede ser operado tanto en continuo como en el modo batch. En
el caso del BIO-ELECTROQUÍMICO , a parte de su inversión/coste
más reducido destaca también su facilidad de operación
y automatización.
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